miércoles, 25 de septiembre de 2013

Para cerrar...

Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que escribí un post en mi blog, y así como el tiempo, han pasado también muchas cosas. La razón por la que comencé éste pequeño "diario" de aventuras en New York llegó a su fin hace más de tres meses y estoy de vuelta en casa. Sin embargo, me siento un poco en deuda con todos aquellos que estuvieron acompañándome durante los inicios de ésta maravillosa experiencia. Y digo maravillosa no porque haya sido perfecta y todo haya salido exactamente como lo esperaba, todo lo contrario, fue simplemente maravillosa de la misma forma que lo es la vida, por sus altos y bajos, por lo bueno y lo malo, por las experiencias y los aprendizajes, así fue New York para mi... Un sueño hecho realidad, una meta más que cumplida y un "check mark" ENORME en la lista de "To Do" de mi vida.
 
En rasgos generales y como ya comenté, la experiencia fue de gran aprendizaje para mi vida, conocí gente realmente especial que a día de hoy ocupan un lugar importante en mi corazón, hice y superé con creces los estudios de inglés que tenía planeado hacer, aprendí muchísimo a nivel personal, me divertí a tope, trabajé mucho también, viajé, en fin, muchas cosas geniales. Aún así y (como decimos en Venezuela) "no nos vamos a caer a cuentos" las cosas no son de color rosa y la vida de Au Pair no es nada fácil, pero depende mucho de la actitud y de tener claro las metas se desean lograr.
 
Culminé éste genial viaje satisfecha y orgullosa de haber logrado y superado las metas propuestas, pero con ese saborcito amargo en la boca de querer siempre más. Me hubiera gustado comerme "La Gran Manzana" de un solo bocado, pero como su nombre bien lo dice, es verdaderamente muy grande.
 
Me quedan muchas cosas pendientes por hacer y nuevas metas que cumplir que me planteé al estar allá. Dos años no son suficientes cuando te enamoras de una ciudad como esa. Tal y como te prometí viéndote desde el avión y con los ojos llenitos de lágrimas: volveré New York. Aún tengo mucho que caminarte, reirte, saborearte, conocerte, llorarte... VIVIRTE! Te extraño, pero como dijo alguien que conocí una vez: al menos sé que ya falta menos tiempo para vernos de nuevo.